martes, 13 de enero de 2015

Noir

El intruso


                                 Landa/Areta. D.E.P.
José Luis Garci tiene fama de cansino, probablemente bien ganada a la vista del tono general de sus películas. Pero quienes hemos tenido oportunidad de verlo ataviado de Cowboy de Medianoche sabemos que es un señor adornado de todos los vicios confesables (fumador, mujeriego, bebedor, futbolero y gran aficionado al boxeo), los cuales, sumados al hecho de que tiene mucho mundo a pesar de su analfabetismo funcional en el idioma de Hammet (y de Hamlet) lo convierten en un tipo bastante interesante. Yo personalmente me tomaría antes unas cuantas decenas de dry-martinis con Garci antes que una litrona del Eroski con León de Aranoa o un zumo ecológico con Sánchez Arévalo y su papá.

Respect para un old-school oscarizado. Sus dos “Cracks” son de lo mejor que conozco en cine español. Noir académico que -lo prometo- no palidece ante los mejores exponentes del género. 

La intrusión

El libro se estructura en dos partes: la primera, una recopilación de textos sueltos relacionados con el Noir. Ficción y ensayo. De entre los textos que conforman este primer bloque, el más valioso a mi parecer es la amplia reflexión sobre “Double Indemnity” (Perdición), el Everest del Noir. Las anécdotas que cuenta Garci sobre el proceso de escritura del guión, con Wilder y Raymond Chandler encerrados durante semanas en un despacho y odiándose cada vez más, son fiel reflejo de la mayor virtud de Garci como escritor y conversador: su prodigiosa memoria (JLG presume de escribir “de memoria, sin levantarse de la silla”, como le aconsejó Umbral) y su gran conocimiento de la historia del cine.

Las ficciones que se incluyen son pequeñas piezas escritas décadas atrás a modo de divertimento o como estudio para algún guión que no llegó a materializarse. Llama la atención la casi ridícula sujeción del autor a los clichés más gruesos del género, su querencia por los pasajes directamente pornográficos y lo reiterativo que resulta ser, lo cual queda inevitablemente de manifiesto al poner textos escritos en distintas épocas uno a continuación de otro en el mismo libro.

“Las películas donde las mujeres olvidan y los hombres recuerdan, ¡ay!, siempre han estado de moda.”


El tercer bloque de contenidos del libro lo conforma la interesante
colección de fotografías –casi todas de rodaje- que salpican sus páginas
En cuanto al segundo bloque, está compuesto por una especie de personalísima “enciclopedia del Noir” en la que Garci hace un repaso a una selección de directores del ayer y del hoy soltando pequeñas píldoras sobre las obras noir de los mismos. A raíz de la lectura de esta parte del libro, he añadido cuatro o cinco títulos a mi lista de películas pendientes de visionado (recuerdo especialmente el fervor con el que hablaba Garci de Detour y de Le Trou). A modo de colofón se incluyen en las páginas finales pequeñas listas (yo, como Garci, soy cada vez más aficionado a las listas) con las mejores películas, directores, guionistas, actores, actrices y fotógrafos del género.