El intruso
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| - No soy Vicente Haya. Cuida de tu bonsai. |
Vicente Haya no es otro estomagante autor occidental que explota el rollito zen y los pastiches de pseudofilosofía orientalizante para vender libros a ese facilón segmento de lectores. Con bien traída mala leche, el autor ha bautizado como "Síndrome de Benedetti" a la obsesión de algunos por llamar (y comercializar como) haiku lo que no lo es. Y él, que vive a ratos en Japón y conoce y respeta la muy particular alma y sensibilidad japonesa, sabe lo que es un haiku. E, incluso, lo que es un buen haiku.
La intrusión
Porque un verdadero haiku nace de un aware, que vendría a ser un sentimiento de fascinación que al haijin o poeta haiku le ha inspirado la contemplación de la naturaleza, y que le "obliga" a plasmar en un haiku lo percibido, todo ello huyendo de artificiales formas poéticas o recursos estilísticos, y dejando de lado al "yo", cuya presencia en el haiku casi nunca está justificada. Transmitiendo, en definitiva, la escena que ha causado su aware de la forma más llana posible y desde la perspectiva del espectador humilde.
Éste es un libro delicioso, a medio camino entre la recopilación crítica de haikus (buenos y malos) y el manual para el aspirante a componerlos. A lo largo de 88 breves epígrafes (Heil!) se nos explican las principales características del haiku, que no se hace tanto de la ciega observancia de la métrica o -incluso- la temática como de la honestidad con que ha sido compuesto.![]() |
| Las haiga son pinturas -acuarelas o tintas- que acompañan al haiku y acostumbran a ser tan sencillas como estos. |
"Mientras me riñen
por haber cogido el girasol,
miro la flor".
(Escrito por un niño de siete años)

El haiku
Entre los dedos
del pie descalzo,
¡una margarita arrancada!
del pie descalzo,
¡una margarita arrancada!


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